| Unas semanas después, a pie de la Montaña Mingsha,
los
residentes de Cuevas de
Duanhuang estaban celebrando la terminación de la
Gruta nueva. Entre ellos, Mogao quien se
había recuperado estaba trabajando lejos en una nueva creación.
Repentinamente, vinieron a la cueva los soldados
que Mogao había visto antes. A su gran sorpresa el lídea
quien lo había salvado en el desierto resultó ser una chica
hermosa, llamada Yueya.
En la cueva Yueya encontró a Mogao, le volvió
su pintura, y como los dos
discutieron su pasión del
arte que se enamoraron lentamente.
El Gran Capitán, padre de Yueya llegó, descubrió
lo que había pasado y
se puso avergonzado y resentido porque su hija estaba
enamorada de un pintor pobre. Él la llevó fuera con
precipitación. |